jueves, 20 de octubre de 2011

¡Qué miedo da "American Horror Story"!

Una familia que se muda a una nueva localidad adquiere una suntuosa mansión por un precio notablemente inferior a lo que marca el mercado. ¿Por qué será?

¡Efectivamente! ¡Ha habido un asesinato! ¡El anterior dueño se volvió loco y mató a su mujer y a sus hijos! Y como no podía ser de otra manera, ¡la casa está encantada!

Sí, efectivamente, la premisa de la nueva serie creada por Ryan Murphy no se puede calificar de 'originalísima'. Pero aún así, tenía puestas grandes esperanzas en el nuevo trabajo del hombre que revolucionó las series de cirujanos con Nip/Tuck: a golpe de bisturí("MacNamara/Troy, dígame, ¿qué es lo que no le gusta de su cuerpo?") y las series musicales con Glee("Voy a decir esto lo más amablemente que pueda, pero pareces una triste payasa vestida de prostituta"). Pues bien, no defrauda, ¡es sin duda la serie del otoño!

Para empezar, tiene a Jessica Lange, genial como vecina pesada, madre de una niña con Síndrome de Down a la que le da por colarse en la casa de los protagonistas para decirles, qué simpática, quién de ellos va a morir. Alguna secuencia da tanto miedo que yo la calificaría de lo mejor que ha dado el género últimamente. Y en conjunto la serie produce en los espectadores una extraña mezcla entre terror y risas. Por acumulación de mal rollo, a veces te partes, y también porque Murphy incluye en momentos muy chungas cosas que tienen mucha gracia ("¡vamos a morir pero no a manos de unos fantasmas, sino de unos friquis!").

La vida real

Por cierto, tras ver los primeros episodios de la hiper-truculenta serie me quedé tan intrigado que quise comprobar si en la realidad se cumple eso de que puedas comprar una casa a precio de ganga si ha habido un cadáver. Al otro lado de mi calle encontraron a un anciano que llevaba semanas muerto sin que nadie se diera cuenta (ese es el destino que me espera por ser solterón). Yo intentaba ver los episodios de CSI dirigidos por Tarantino, y de repente escuché sirenas y me encontré con el CSI en vivo bajo la ventana.

Ahora la venden, así que anoté el número y llamé. ¡Pero costaba una burrada, y eso que se supone que ha habido una crisis inmobiliaria! "¿Y no me haría un descuento por el muerto? ¿Y si está encantada?", le expliqué a la encantadora señorita que me atendió. "De eso nada, si está encantada nos tiene que pagar usted un plus por la atracción".

Por cierto, han sido un poco malvados a la hora de promocionar la serie en EE.UU. donde a algunos de los suscriptores de FX, el canal por cable donde se emite, les han mandado a su casa algunos de los 'bichos' del show... ¡Y encima luego te cuelgan asustado en YouTube!

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