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lunes, 20 de febrero de 2012

Los 12 guarros: Reivindicación del cine varonil

No gana uno para disgustos últimamente cuando acude al cine, sobre todo desde que a Spielberg le ha dado por rodar una peli de animales, recuperando la gloriosa tradición de la saga de Lassie, El corcel negroBeethoven y bodrios similares. Confieso, como hizo el bloguero Hildy hace poco, que tampoco soporto las películas de perros, ni tampoco de gatos, caballos o cualquier animal que no sea un tiburón o un dinosaurio que coma personas. Pero como es de Spielberg, al que adoramos todos los apasionados del cine fantástico, y me juran que el caballo no habla, decido verla...

Cierto es que el maestro ha rodado el mejor film equino posible, y demuestra un vigor visual, un talento y una veteranía inigualables, pero todo me suena a ya visto en su cine. Y es que viene a ser E.T., el extraterrestre, con un homenaje al momento 'flying' incluido, pero sustituyendo al alien por un caballo, del que el niño se separa por la guerra, estilo El imperio del Sol, y con una carga de infantería muy potente pero que nadie ha visto sin pensar inmediatamente en el principio Salvar al soldado Ryan. Se podían haber ahorrado, eso sí, el momento 'Heidi', con huérfana acogida por su abuelo con barba blanca en la montaña.

Así las cosas, uno podría pensar como Homer en un célebre capítulo de Los Simpson. Tras sufrir una decepción fílmica encuentra en el videoclub una peli de Clint Eastwood, un valor seguro del cine viril –le dice a su hijo–, pues siempre mata a mansalva en sus películas. Desgraciadamente, el film en cuestión resulta ser La leyenda de la ciudad sin nombre, donde para desesperación del gran Homer resulta que Clint canta...

Me meto a ver lo nuevo del tito Clint, que sí entiende al público masculino hetero y en general a los que nos aferramos a continuar con la mentalidad de la Era de las Cavernas. Pero resulta que nos ha abandonado y J. Edgarpasa por encima de la captura de Al Capone y similares y se centra mucho más en la homosexualidad reprimida del protagonista (no en vano tiene como guionista al excelente Dustin Lance Black, ganador del Oscar por Mi nombre es Harvey Milk).

Vuelve el hombre, con once amigotes

Deprimido tras dos horas de Leonardo DiCaprio lloriqueando porque su madre le domina, entro en una profunda crisis cinéfila. Así, no me queda otra que repetir el ritual que me hace reafirmarme en mi hombría cinéfila desfasada, decadente y políticamente incorrecta: el visionado de Doce del patíbulo, la cumbre del cine machote.

En mi opinión, deberían haber optado por una traducción literal del título original, o sea "Los doce guarros", que se llaman así porque su líder, el mayor Reisman les prohíbe asearse hasta que no acabe la película.

Atención al repartazo de macho-men, pero de los de verdad. El tal Reisman no podía ser otro que el gran Lee Marvin, que con su aspecto simiesco y voz gutural se habría comido a La Roca, a Jean-Claude Van Damme y aSteven Seagal todos juntos. Le acompaña el cara de "pocas tonterías si no quieres que te dé una somanta de palos"Charles Bronson, genial como el ex minero Wladislaw, que ni se lo había pensado dos veces a la hora de pegarle a un tiro a un oficial que mandaba mucho, porque se largaba con el botiquín. "Sólo cometió un error: Permitió que alguien viera cómo lo hacía".

Siempre me ha encantado el personaje del gigantón Clint Walker, un 'cacho pan' adorable, simpático y tranquilo, salvo porque tiene el pequeño 'problemilla' de que le entra la locura si alguien le empuja. Había cometido semejante insensatez un desgraciado al que él, de un solo puñetazo, le empotró la mandíbula en el cerebro.

Completan el elenco el ex jugador de fútbol Jim Brown, una bestia parda que interpreta a un negro que había aniquilado a unos racistas asquerosos que querían castrarle, un jovencísimo Donald Sutherland, los veteranísimos Ernst Borgnine y George Kennedy, y el gran John Casavettes, cuyo personaje es un gángster que se llama Franko, así que para evitar complicaciones políticas en la España de la época le rebautizaron en el doblaje como Frankie.

Y tras volver a visionar esta reafirmación de la masculinidad ya vuelvo a ser yo mismo. Si a alguien no le gusta Doce del patíbulo, que lo diga y yo le comentaré dónde podemos quedar para discutirlo como hombres. El próximo fin de semana veré Grupo salvaje.

jueves, 5 de enero de 2012

Bill Murray hace pedazos "Cazafantasmas 3"

En Bienvenidos a Zombieland, el personaje de Woody Harrelson es un gran admirador de B.M., una celebridad que resulta ser Bill Murray. No me extraña su devoción por este excelente actor que no sólo ha demostrado una enorme solvencia, y ha rodado grandes títulos como Flores rotas –mi favorita–, Lost in Translation, sino que además es un tipo bastante carismático.

Así las cosas, no me extraña la noticia que salió publicada en diversos sitios hace unas semanas y que me ha reafirmado como admirador incondicional del gran B.M., nunca suficientemente venerado.

Resulta que Dan Aykroyd y Harold Ramis, sus compañeros de reparto en Los cazafantasmas, habían encontrado por fin un guión, supuestamente buenísimo, para una tercera entrega de la saga, con el que se frotaban las manos. Decidieron junto con los emocionados productores enviárselo a B.M., aún sabiendo que es bastante peculiar a la hora de leer libretos y se toma su tiempo, sobre todo porque está harto de que le manden auténticos bodrios. Por si acaso se va a horrorizar, se resiste semanas y semanas a empezar a leer, y cuando lo hace, a veces lee 10 páginas cada dos semanas, como en el caso de Atrapado en el tiempo –mi otra favorita–. Cuando ya llevaba 30 páginas le dijo a Ramis, que iba a ser el director, que no apestaba, pero que no se hiciera ilusiones, porque aún era posible que se estropease en lo que le quedaba por leer. ¡Menos mal que ese guión era genial y aceptó el trabajo!

Esto explica que los productores, Ramis y Aykroyd se ilusionaran cuando B.M. les confirmó que... ¡ya se había leído el guión de Cazafantasmas 3! Poco después, recibieron una caja con el libreto de vuelta totalmente destrozado, tras pasar por una triburadora de papel. Iba acompañado por una nota adjunta que decía: "Nadie quiere pagar una entrada para ver a unos viejos gordos persiguiendo fantasmas".

¡Olé, olé y olé!

Si existieran más Bill Murrays en Hollywood, nos habríamos ahorrado todas las secuelas tardías de la historia, que por regla general suelen ser espeluznantes. ¿Os imagináis que Harrison Ford le hubiera mandado a Steven SpielbergGeorge Lucas el guión pasado por la trituradora de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal? Podía haberlo acompañado con una nota: "Nadie quiere ver a un abuelo metido en una nevera e investigando marcianos".

martes, 15 de noviembre de 2011

Carta a mi amigo Piti sobre Tintín

¡Hola, Piti! ¿Cómo va eso? ¿Los hobbits bien? ¡Anda que no te quejarás, que me han dicho que está llegando el verano allá a Nueva Zelanda, y que hace una temperatura de lo más agradable! ¡Y nosotros aquí pelándonos de frío! ¿Qué tal Fran y los chavalines? ¡Dales muchos recuerdos!

Mira, tio, te comento una cosita... Como sé que estás muy 'pillao' de curro con la Tierra Media de las narices, he pensado que mejor no te llamo, sino que te lo cuento aquí. Como sé que de vez en cuándo lees mi blog para ir practicando el español, seguro que te encuentras este post.

Hace poco estuve viendo el Tintín que nos ha hecho el tío Stevie, y mira que el hombre se lo ha 'currao', ¿eh? Y toda la peña parece encantadísima. Pero yo, no sé, tío, no le acabo de ver el punto. Hablaba hace poco con otro colega, Álex Bassas, de la Librería del Espectáculo, que por cierto, me dice que a ver cuándo quedáis para tomaros unas cañas, y me dio la clave. Me dijo que el tío Stevie se tenía que haber tirado el rollo y haber rodado la peli en imagen real. ¡Con dos narices!

Entonces yo pensé que se habría parecido menos al cómic, claro, y que igual a los tintinófilos les habrían entrado ganas de zurrarle la badana, pero, aunque no recordara a los tebeos, ¿qué más daría? ¡Porque sería una pelí morrocotuda! Imagina esa planificación del tío Stevie, a Daniel Craig acosando a Jamie Bell, persecuciones trepidantes, y esa música tan guapa que se ha marcado el agüelillo Johnnie. ¡Sería la bomba! Ya puestos se le pueden cambiar los nombres a los personajes y sería otra cosa.

Digo yo, ya que estás en el ajo. ¿No podrías hacer algo con El tesoro de Rackham el rojo? Por el mismo precio, como tienes que rodar a los actores antes de la captura de imagen, para reconvertirla en esos fantasmagóricos y fríos monigotes, podrías hacer también una versión normal de la peli...

Sería un poco como el Cola-Cao, que se puede comprar en versión light megaguay, en versión soluble instantánea y en su formato de siempre, de ése que no se disuelve ni de broma en la leche, pero que tantos recuerdos nos trae. Imagínate, ahora mismo se puede ver Tintín en 3D para los ultramodernos, en 2D para los menos modernos, y para los carrozas como yo, el próximo Tintín se podría ver también como una peli de toda la vida, de ésas que tanto nos gustaba ver en los cines. ¿Qué me dices, tron? ¿Te mola la idea?

lunes, 31 de octubre de 2011

Oda a la 'cocreta' congelada

Lo primero que me gustaría comentar es que hice una versión inicial de este artículo donde escribía 'croqueta' en lugar de 'cocreta'. Me resultaba gramaticalmente correcto pero falso e irreal Me tocaba las narices el término porque no conozco a nadie en el mundo que diga 'croqueta', así que a partir de ahora usaré la otra palabra. Me da igual si marco tendencia y la Academia de la Lengua me hace caso dentro de 60 años o que me ignoren.

Me viene a la mente la experiencia de comer una cocreta congelada. Está basada en una obra maestra de la cocina internacional apreciada por todos, es una buena muestra de la tecnología alimentaria más avanzada, técnicamente impecable y recuerda lejanamente a una cocreta de verdad, un elemento importante de nuestra vida que recordamos desde la infancia.

Puedes decirle al que coma contigo que os han salido bastante bien y que están muy sabrosas. Incluso escuchas la voz de algún apasionado: "¡Son las cocretas más espectaculares que jamás ha fabricado esa marca!". Tienen textura de cocretas y cosechan un enorme éxito en los supermercados. Mientras la saboreas, te retrotraes en cierta forma a intensos momentos de tu infancia, cuando te dejaron una huella imborrable.

Esperanza frustrada

Pero mientras te las comes, vamos a ser francos, notas que algo falla, que las cocretas congeladas son insulsas. Parece que estás masticando comida de plástico. ¡Qué narices! ¡No son cocretas de verdad ni de broma! Y eso que tú pones todo de tu parte para autosugestionarte, y disfrutar de la experiencia. "Estoy comiendo una que es auténtica" te repites una y otra vez, con la esperanza de que funcione, pero no te lo acabas de creer.

Y si pasas un rato masticándolas pueden llegar a agotar. Son pastosas y aburridas. ¡Demonios! ¿Cómo se le puede llamar a eso cocretas? Si las hubieran puesto otro nombre, no habrían traicionado tus expectativas e igual no te decepcionarían tanto. ¡Que las denominen de otra forma! Ya sé: podrían llamarlas 'croquetas'.

¿Qué tiene que ver ese producto industrial, que anuncian hasta el agotamiento en todas partes, con aquellas preparadas a mano y con cariño? Recuerdas que llegaron hasta ti sin hacer ruido, y que te hacían sentir único y especial.

Soy un gran fan de las cocretas, de las de verdad. Cuando me fui a vivir solo les hice una foto a las cocretas de mi madre y la colgué en el salón. Hubiera sido mejor quedarse con el recuerdo de aquéllas, y no recurrir a las congeladas. ¡Qué memorables veladas comiéndolas, compartiéndolas con los hermanos, comentando la grata experiencia, sintiendo a ratos suspense, a raudales, porque uno no sabe muy bien nunca de qué va a ser una cocreta... Pero al final la historia siempre acababa bien!

Uy, ¿yo no iba a hablar de cine y de algún estreno en concreto? Es igual, no será una peli que deje mucho poso y se me ha ido de la cabeza.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Mi experiencia sobrecogedora en la playa

Para aprovechar el puente que tuvimos en Madrid el pasado fin de semana me fui de viaje a Gijón, donde se puede disfrutar de lo mejor de Asturias, la sidra, la inmejorable comida, en suma, de la buena vida. Aproveché la coyuntura para ir a la playa de San Lorenzo, puesto que hacía muy buen tiempo. Esto me recordó una anécdota que me ocurrió allí hace unos años, y pensé que era ideal para contársela a los lectores de LA MANSIÓN DEL TERROR.

Corría el año 2005, cuando fui a la misma playa para tomar un baño. Me sorprendió que ondeara la bandera verde, pues casi siempre está la roja. Es lo que tiene el Cantábrico. No había bañistas, y eso que no llovía como casi siempre, sino que hacía un tiempo ideal. El lugar estaba tan desierto como la Gran Vía en Abre los ojos. ¿Dónde se había metido la gente?

Finalmente llegué a la conclusión de que habría fútbol (algún partido del siglo de esos que se disputan todas las semanas), o de que Belén Esteban estaría en la tele. Despreocupado, decidí darme el ansiado chapuzón. Estuve quince minutos en el agua nadando de un lado a otro cual Nemo, el pececillo, en remojo como los garbanzos antes de que vayan al cocido. En el agua tampoco había absolutamente nadie, pero prefería que fuera así a las aglomeraciones de playas como la de Benidorm, que parece que estás en el metro. Fui una vez y os aseguro que escuché por megafonía: “Próxima parada: Goya”.

Así las cosas, cuando me cansé, salí caminando hacia la orilla con una sonrisa de oreja a oreja. Aunque seguía todo vacío, pude distinguir a dos figuras humanas que se acercaban hacia mí a buen paso. Enseguida pude comprobar que se trataba de una reportera de la televisión local, acompañada de un cámara.

En cuanto me alcanzaron, ella me puso un micrófono en la boca tras interrogarme sobre una cuestión:

-¿Cómo es que se baña? ¿No tiene miedo del tiburón?

“¡Qué graciosa!”, pensé. Ni que estuviéramos en la peli de Spielberg del escualo.

–¿A qué tiburón se refiere?

-Se ha visto junto al puerto deportivo a un tiburón peregrino, ¿no se ha enterado?

En ese momento empezaron a temblarme las piernas, un sudor frío me recorrió todo el cuerpo, al tiempo que sentía un nudo en la garganta.

–No, hasta que no me lo ha dicho usted, no tenía ningún miedo, pero ahora estoy al borde del infarto…

viernes, 19 de agosto de 2011

“Super 8”: Verano del 79

Durante mi infancia, tuve la suerte de ver Verano del 42, la película nostálgica por excelencia. Y aunque no había vivido la época que reflejaba la película, sí que podía entender en cierta forma la fascinación por el pasado que el director, el gran Robert Mulligan, quería transmitir. Ya por entonces especulaba con la posibilidad de que muchos, muchos, muchos años después algún realizador retratara con añoranza aquella época que yo estaba viviendo por aquel entonces con la sensación de que no iba a acabarse nunca.

Pues bien, el momento ha llegado. J.J. Abrams ha reconstruido su niñez en Super 8, que podría denominarse “Verano del 79”. Como Perdidos, empieza mejor que acaba, ya que los misterios del principio prometen un film memorable, y la exhibición de pirotecnia y efectos final resulta algo decepcionante, pero sin duda es uno de los estrenos más interesantes del “Verano del 11”.

La nostalgia es un sentimiento bonito, y sino que se lo digan a Ridley Scott, que añora la época en la que era uno de los grandes, y por eso la próxima película que va a dirigir es nada menos que Blade Runner (podría dejarnos con el recuerdo nostálgico y retirarse).

En mi caso personal los pueblecitos estadounidenses son tan distintos a la España de aquella época, que el film no me retrotrae a mi pasado, aunque sí que me toca la fibra sensible que remita a aquellas películas producidas por Steven Spielberg que tanto me emocionaban en los 80. No es casualidad que el Rey Midas haya aceptado aparecer como productor ejecutivo, y por lo visto haya aportado también recuerdos, aunque explica que casi todo, el 90 por ciento del film, se basa en los del propio Abrams, más que en los suyos.

Por norma general, los espectadores disculpan bastante los anacronismos en películas de épocas que no han vivido, y nos trae al fresco que en la época del Imperio Romano se reparta propaganda impresa (¿con qué imprenta?) de los combates de Gladiator, si luego el film es trepidante y vistoso. Pero, ¿qué pasa cuando la acción transcurre en épocas que conocemos bien? Los detalles nos pueden chocar bastante.

Es lo que pasa con la cinta de Abrams. Quizás su error es decir que todo transcurre en el 79, en lugar de dejarlo sin precisar y que el espectador imagine más o menos el año. Pero como se especifica, uno se pregunta, ¿qué hace ahí un Cubo de Rubik? Como me llamó la atención –al menos aquí a España llegó mucho más tarde– he mirado el dato y no se comercializó a nivel internacional hasta 1980, un año después.

Lo mismo ocurre con el walkman. Éste al parecer sí que fue lanzado por Sony en 1979, pero por entonces era tan caro, que pocos podían permitírselo, y desde luego sería extraño que lo tuviera un chico humilde de un pueblecito, como se ve en la cinta.

lunes, 27 de junio de 2011

"Falling Skies", Steven Spielberg recupera a los extraterrestres

Un tipo intenta sobrevivir junto con su familia en un mundo devastado que recorre junto a un grupo de gente asediado por horribles criaturas. No, no estoy hablando de The Walking Dead, sino de Falling Skies, que va muy en la línea de la serie de zombies, pero sustituyéndolos por extraterrestres. Regresa a los alienígenas Steven Spielberg, productor de una serie que también recuerda muchísimo a La guerra de los mundos,  y que curiosamente tiene como creador a Robert Rodat, guionista de Salvar al soldado Ryan, un film del Rey Midas muy distinto a su cine de ciencia ficción.

Tiene como protagonista a Noah Wyle, famoso por la serie Urgencias, aunque para todos los friquis del mundo será para siempre el Steve Jobs de Piratas de Silicon Valley. Está al frente de un reparto impecable, la factura técnica es de primera, los efectos especiales son convincentes, incluye batallas con los alienígenas bien hechas, y no faltan los giros suficientes para mantener la atención. Incluso tiene momentos de altura, como -para no reventar demasiado- el principio, que cuenta la invasión a través de los dibujos del niño...

¿Entonces por qué no me interesa nada y no veré más episodios? No me hagáis caso, yo soy rarito. Por lo visto hasta ahora, puede ser una serie de lo más entretenida, ideal para sobrellevar este verano que va a ser muy duro debido a que la quinta temporada de Mad Men se retrasa, y Don Draper no volverá hasta principios de 2012,  y que Juego de tronos no regresa a las teles hasta el 15 de abril.

Falling Skies no tiene nada de malo, y si la hubiera visto hace diez años, posiblemente fliparía en colores, pero ahora mismo no me aporta nada que no haya visto en otras series. En fin, no me hagáis ni caso.

miércoles, 19 de enero de 2011

George Lucas también augura el fin del mundo en 2012

George Lucas está convencido de que el mundo se acabará en el año 2012. En una entrevista con The Toronto Sun, el actor Seth Rogen, conocido por Lío embarazoso, ha explicado que el creador de La guerra de las galaxias realmente cree que el Armagedón se aproxima.

Al parecer, Lucas y Steven Spielberg le citaron para una reunión de trabajo. Y durante el encuentro, Lucas se pasó la friolera de 25 minutos explicándole por qué el mundo se acaba el año que viene. "Al principio pensaba que Lucas bromeaba, pero seguía con el tema y finalmente me di cuenta de que hablaba en serio", explica Rogen. Mientras el cineasta le hablaba de lo que pasará con las placas tectónicas, entre otros asuntos, Spielberg le expresaba a Rogen su solidaridad con sus ojos, que parecían pedirle perdón por la situación.

Al final, Rogen decidió seguirle la corriente y le dijo que si él era George Lucas, y el mundo se acaba, seguro que se había construido una nave espacial para poder escaparse. Lucas le respondió que no tenía ninguna nave, pero que estaba seguro de que en algún garaje alguien tiene un Halcón Milenario a la espera.

Yo ya sospechaba que Lucas había enloquecido desde que vi a Jar Jar Binks. Lo bueno de que la Tierra se vaya a la porra en 2012, es que así no se producirá el reestreno de La amenaza fantasma en 3D con el que Lucas nos amenaza, nunca mejor dicho.


viernes, 26 de noviembre de 2010

Steven Spielberg se apunta a la rebelión de las máquinas

Comentábamos el otro día que se iba a rodar una película titulada "Cómo sobrevivir a un levantamiento robot", basada en un libro de un tal Daniel H. Wilson, más conocido en el estanco de su barrio que en las librerías, al menos las españolas. Pero es que parece que el tal Wilson está últimamente más de moda que el mismísimo Hemingway, ya que nada menos que Steven Spielberg también tiene entre manos la adaptación de Robopocalypse, otra de sus obras. ¿Tan interesantes son?

Steven Spielberg es más hiperactivo que Chuck Norris con sobredosis de cafeína. Es como un terremoto que no para de sacar adelante proyectos como director o productor, y la media de calidad es altísima  si pensamos en títulos como Munich, de 2005.  Pero es cierto que lo que tiene entre manos en estos momentos no levanta pasiones:

Actualmente está en post-producción The Secret of the Unicorn, su adaptación al cine mediante captura de imagen de los comics de Tintín, pero, ¿alguien se imagina que el legendario personaje pueda levantar pasiones en la pantalla? El cineasta ha rodado también War Horse, sobre la amistad entre un niño y un caballo. En principio yo le doy un voto de confianza siempre a Spielberg, ya que nadie me ha hecho soñar tanto en el cine, pero, tengo tantas ganas de verla como si hubiera rodado un reboot de la franquicia de Lassie. ¡Y ha fichado a Daniel Day-Lewis para interpretar a Abraham Lincoln en otra película que será apasionante para los estudiantes de instituto americanos!

Así las cosas confiemos en que tenga mejor pinta el citadoRobopocalypse, cuyo guionista será Drew Goddard (Monstruoso), y que cuenta la lucha de los seres humanos para sobrevivir a un alzamiento de los robots, en plan Terminator, ya que el autor de la novela es monotemático y sólo escribe sobre eso, como Corín Tellado sólo hacía libros de amor.

En cualquier caso, me interesa todo esto de la rebelión de las máquinas porque me gustaría prepararme para lo peor. Yo estoy convencido de que llegaré a ver con mis ojos algo así pronto. De momento, mi Macintosh se rebela todos los días porque se resiste a ser apagado, operación en la que tengo que invertir muchísimo tiempo. Es más complicado de desconectar que el Hal 9000 de las narices, y ni siquiera me canta eso de "Daisy, Daisy... I'm half crazy..." para entretenerme un rato.

En fin, para que os hagáis una idea de lo mucho que espero del Tintín de Spielberg os dejo fragmentos de otras gloriosas apariciones del periodista belga encarnado por actores de carne y hueso, para que veais lo bien que queda.


miércoles, 25 de agosto de 2010

Stephen King y el futuro del género de terror

Continuamos con el apasionante tema de Declive Barker. Como recordarán los más apasionados del género de terror, en los 80, Stephen King dijo "He visto el futuro del cine de terror y se llama  Declive Barker".

Pues bien, resulta que ya estamos en el futuro y de Declive Barker no se ha vuelto a saber nada. Parece que Stephen King no comparte las dotes adivinatorias de algún personaje suyo, como el protagonista de La zona muerta. O quizás sí, pero vio el futuro y como era un poco triste, prefirió maquillar la realidad. No iba a decir el hombre: "He visto el futuro del género de terror, pero en el año 2010 el panorama es un poco desolador y yo seguiré en el mismo sitio, publicando novelas como churros, cada vez más malas".

Curiosamente, King tenía el futuro del género de terror delante de sus narices, posiblemente jugueteando por su propia casa.  Si alguien ha leído "El traje del muerto", de Joe Hill sabrá de qué estamos hablando. Además, me hizo mucha gracia que Hill esperase a triunfar por sí mismo antes de revelar públicamente que es hijo de Stephen y Tabitha King, y que su nombre real es Joseph Hillstrom King. Sin duda, tiene dotes para triunfar por sí mismo, y las cosas le van bien. Variety acaba de anunciar que nada menos que Steven Spielberg producirá la serie Locke and Key, basada en el imprescindible cómic de Hill. ¡Eso sí que es buen un cómic de terror!

viernes, 20 de noviembre de 2009

El encuentro de dos reyes


Stephen King está tan obsesionado con sacar tantos libros al mercado que tiene que buscar la inspiración en los sitios más insospechados. A ver si os suena el argumento de su última novela, Bajo la cúpula, que apareció en Estados Unidos el pasado 10 de noviembre.

Los habitantes de una pequeña localidad descubren un día que les han puesto una cúpula que rodea todo el pueblo. Por culpa de esta cúpula, nadie puede entrar ni salir del lugar.

Exacto, es el mismo argumento de la película de Los Simpson. Parece que el viejo tío Stephen anda escaso de ideas y tiene que ir al videoclub a ver si encuentra una película que le aclare la mente.

Lo curioso del caso es que el libro se promociona con un tráiler como los de las películas de cine. Yo nunca había visto nada igual. Y es un tráiler vistoso.




El Rey del terror King va a juntarse con el Rey Midas, Steven Spielberg, pues ambos serán los productores televisivos de la serie televisiva, que producirá Dreamworks. Y es que King ya escribe pensando en la adaptación, y vende los derechos casi antes de escribir una sola línea. Hace tiempo, Spielberg tenía los derechos de la novela El talismán, coescrita por King y Peter Straub. Pero nunca jamás dirigió la película que tenía pensada.