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martes, 2 de noviembre de 2010

¡Cumplimos un año de miedo!

Los niños de mi barrio, en pandilla, pasaban la noche de Halloween por mi casa para "chantajearme", porque o les daba caramelos o aseguraban que me iban a asustar. Y bien, sí, tenían entre diez y doce años, no parecían muy amenazadores, pero no conviene contrariarles por si acaso, sobre todo si has visto películas como ¿Quién puede matar a un niño? o La huérfana.

Esta fiesta tan nuestra y tan española de Halloween me recuerda que el blog de "La mansión del terror" ha cumplido nada menos que un año de vida. ¡Si fuera un niño casi habría echado a andar! Y diría alguna palabra como"miedo", "Krueger", "Sangre"... ¡Se me caería la baba, sin duda!



El par de lectores que ha votado por sus post favoritos se decanta por "Nuevos autores para Crepúsculo", que publicamos el 20 de marzo. Conviene hacer memoria. Por aquel entonces, los productores de la saga vampírica buscaban un autor de peso que dirigiera la cuarta entrega de la saga, y poco después se decidían por Bill Condon (Dioses y monstruos). Nosotros proponíamos diversas alternativas. ¿Cómo sería la película si la dirigiera por ejemplo Kiarostami?

Emir Kusturica

Edward y Bella están a punto de casarse. Para que sea más original, deciden celebrar la boda junto al Danubio, en Serbia, con los primos gitanos de Edward. La ceremonia dura dos días, y Edward y Bella se pasan toda la película bailando música folclórica gitana con muchos tipos vestidos de negro.

Ken Loach

Edward y Bella están a punto de casarse. Pero los familiares no apoyan la boda, porque ella es demasiado joven, así que no tienen un duro para organizarlo todo. Obsesionado con que su futura esposa tenga un buen vestido de novia, Edward se dispone a hacer cualquier trabajo, como transportar mercancías en su furgoneta, pero por desgracia se la roban, y tiene que trabajar desatascando desagües con unos obreros británicos. Finalmente piden un crédito para poder casarse, pero las letras que tienen que pagar cada mes les hunden aún más en la miseria. Tienen un bebé, pero se lo quitan los asistentes sociales. Ella acaba haciéndose adicta a la heroína y muere de sobredosis. Desesperado, el vampiro se vuelve loco, y tiene alucinaciones en las que habla con el futbolista Eric Cantona.

Abbas Kiarostami

El vampiro Edward Cullen busca a Jacob, el hombre lobo, en diversas casas del pueblo. Cada vez que le abren la puerta pregunta, "¿vive aquí el hombre lobo?". "No", le responden, así que se va a otra casa. "¿Vive aquí el hombre lobo?". "No". Transcurre así toda la película. Al final, localiza a Jacob en lo alto de un monte, a donde se accede por un extenso camino que rodea la ladera. Un largo plano secuencia muestra a Edward subiendo a tiempo real con gran parsimonia durante 30 minutos hasta que por fin llega a la cima y pregunta "¿Quieres ser mi padrino de boda?", y el hombre lobo contesta: "no". Así que Edward se da media vuelta, y la película no acaba hasta que no vuelve a bajar del todo otra vez. El film obtiene la Palma de Oro en Cannes.

David Lynch

Edward Cullen se acerca a cámara lenta al tiempo que saluda con la mano. Un cervatillo cruza por el bosque mientras suena un rock'n'roll alegre de los años 50. Su imagen se funde con la de un payaso que ríe de forma siniestra, mientras la música deja paso a un sonido distorsionado que da mucho miedo. Un hombre se quema a lo bonzo en medio de una plaza. Bella Swank está sentada con Jacob, el hombre lobo, en un club nocturno. Ambos comen donuts, aunque en su mesa hay tantísimos donuts que podrían alimentar a cuarenta personas. Al escenario (decorado de color rojo) sale un enano que canta un tema musical melancólico. El hombre lobo se ha transformado y llora. El enano se acerca al micrófono y dice con una voz misteriosa: "la clave de todo está en los altramuces". Cahiers Du Cinema la califica de obra maestra, y publican un número especial de doscientas páginas que explica con pelos y señales la película.

viernes, 29 de octubre de 2010

¿Pero cómo me puede gustar a mí una película de Abbas Kiarostami?

En un célebre anuncio televisivo, una mujer peregrina en busca de algún gurú que le explique cómo le puede caer bien un banco, ¡y es que la cosa tiene su miga, porque no es un banco del parque sino uno de esos que te cobran la hipoteca todos los meses!

Ahora soy yo el que tengo que ir inmediatamente al psiquiatra para que me dé algo, porque ¡me ha gustado una película de Abbas Kiarostami! No, no he consumido estupefacientes.

Aún recuerdo haber acudido a la Filmoteca con el autor de El Blog de Hildy a ver ¿Dónde está la casa de mi amigo? en la que un niño se pasaba todo el tiempo yendo casa por casa a buscar a un amiguete del cole para devolverle su cuaderno. Y eso era toda la película. A continuación vimos en plan sesión doble para masoquistas la cinta "de ritmo contenido" A través de los olivos, en la que un tipo no hacía más que declararse a su amada una y otra vez durante 100 minutos, a ver si al final ella se decidía.

Así las cosas esperaba cualquier cosa de Copia certificada que, no nos engañemos, es fundamentalmente sobre dos personajes que acaparan casi todo el metraje y está rodada a base de largos planos secuencia de los suyos. No dejéis que os cuenten nada de la película porque os la estropearán, ni siquiera sigáis leyendo esto. Pero tiene un giro estupendo, y además un jugoso juego alrededor de las copias en el arte. Al fin y al cabo, la percepción que pueda tener cualquier persona de una obra de arte es totalmente subjetiva, y puede creer que es más interesante de lo que realmente es si está predispuesto a emocionarse.

¿Nos está hablando Kiarostami de su propio cine, genial para aquellos que se fían de la opinión de los críticos y creen que están viendo una joyita y aburridísimo para el resto de los humanos? ¿Y puede una copia dejarnos epatados si ignoramos que no es original? De hecho esta película no esconde que en realidad imita otra película famosa...