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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Versiones alternativas de "Los tres mosqueteros"

Siempre le extraña a todo el mundo que Los tres mosqueteros sean cuatro, no tres, aunque a mí eso siempre me ha dado igual. Lo que de verdad me tiene bastante intrigado desde niño es que se llamen 'mosqueteros', pero nunca les he visto con mosquete. Llevan siempre espadas, eso sí, pero nada más. Es como si fueran paracaidistas, pero no llevaran paracaídas, ¡pues vaya mierda de paracaidistas!

El caso es que he ido a ver si llevan mosquete, por una vez, en la nueva versión cinematográfica de la obra de Dumas, que se estrena el viernes. Resulta que no les hace falta el mosquete porque usan material mucho más sofisticado, ¡hasta ametralladoras!

El director es Paul W.S. Anderson. Por desgracia no se trata del Paul Anderson de Pozos de ambición, sino que es el de Resident Evil. En lugar de adaptar su estilo al relato, ha decidido llevarse la narración a su terreno, por lo que el resultado se puede calificar de surrealista.

Los tres mosqueteros al estilo Paul W.S. Anderson

Empieza la cinta, en 3D. Un mapa nos indica que estamos en Francia, pero aparecen unos canales como los de Venecia. Un soldado hace guardia, pero del agua surge un individuo ataviado con una máscara de hierro que le permite hacer submarinismo. Se lanza a la superficie, realiza unos cuantos movimientos tipo Matrix, y saca unos extraños artefactos que disparan proyectiles a cámara lenta. Aparecen más guardias, pero el tipo acaba con ellos con golpes de kung fu. Un rótulo llena la pantalla al estilo de las películas de Guy Ritchie presentando al personaje: ¡Athos!

Posteriormente en la película aparecen dirigibles y Milla Jovovich dando volteretas y haciendo todo tipo de movimientos de contorsionismo para saltarse los rayos láser del sistema de seguridad, al estilo de La trama.

Desde luego, Paul W.S. Anderson es todo un autor, pues el hombre deja huella. Sus imágenes son tan personales como las de Fellini.

Como experimento cinematográfico, que Anderson reinvente a Dumas me ha resultado cuanto menos curioso. Pero podían darle la misma historia a otros personalísimos realizadores para que la trasladaran a su universo personal:

Versión Terrence Malick

Porthos padece una tremenda depresión tras el desengaño amoroso sufrido al ser traicionado por Milady. Entabla un diálogo con Dios, al que le pregunta por la naturaleza de la maldad humana. Aparecen imágenes de lava, sin que se sepa muy bien si vienen a cuento. En los albores de la Tierra un pterodáptilo traiciona a uno de sus semejantes dando a entender que la maldad existe desde tiempos ancestrales. Flash-Forward: el hijo ya crecido de D'Artagnan se está divorciando y pasa un momento terrible. Obsesionado por la contradictoria relación que mantuvo con su padre, rememora cuando correteaba con él y sus hermanos por el campo.

Versión Pixar

Un piojo de D'Artagnan sueña con llegar a ser algún día mosquetero del rey, pero cuando acude a echar la solicitud ni siquiera consigue que le vean y le hagan caso. Se hace amigo de una cucaracha que vive en un agujero en la habitación de la reina y le enseña a manejar alfileres como si fueran espadas para defenderse de los espejos y peines de su majestad, que cobran vida cuando ella no mira. Aunque es una película de dibujos, los adultos van todos a verla y al salir se preguntan si los niños habrán entendido algo.

Versión Isaki Lacuesta

El pintor Mikel Barceló ultima un cuadro sobre Porthos en su casa de Mali. Un tipo se sube a un árbol para predicar con frases herméticas. Unos negros albinos que pasaban por allí mantienen una críptica conversación. La película no gusta a la crítica, pero a pesar de todo le dan la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, e Isaki Lacuestaaprovecha el momento de recoger el premio para poner a caldo a los periodistas porque no han entendido lo que quería contar.

Versión Woody Allen

D'Artagnan va al psicólogo para contarle que la reina de Francia le contrató para darle clases de tenis y ahora mantienen un idilio. Pero ahora, ya no siente nada por ella y le atrae Milady. Poco después, D'Artagnan le dice "I Love You" a Milady cantándola bajo un puente del Sena, y se acuesta con ella. Pero entonces se desengaña y decide volver con la reina. Despechada, Milady le acosa y amenaza con arruinar su carrera si no vuelve a su lado, por lo que D'Artagnan se plantea matarla para poder vivir tranquilamente...

Woody Allen interpreta a su criado, Planchet, que tras discutir con un rabino, decide dejar el judaísmo y buscarse una nueva religión. Tras plantearse abrazar la cienciología, decide probar como testigo de Jehová y va de casa en casa vendiendo la revista "La Atalaya".

viernes, 23 de septiembre de 2011

El árbol que recuerda sus vidas pasadas

Cada año, ningún cinéfilo se puede perder la ganadora de la Palma de Oro en Cannes, galardón que han obtenido cintas como Roma, ciudad abierta, Breve encuentroEl tercer hombre,Viridiana, La conversaciónTaxi Driver, Apocalypse Now y Pulp Fiction. ¡Ahí es nada! Pero los dos últimos años han triunfado películas diferentes, sobre las que existe una marcada división de opiniones.

Tras disfrutar de las potentes imágenes de El árbol de la vida, de Terrence Malick, no he podido evitar compararla con la que obtuvo el mismo honor el año pasado, Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas, de Apichatpong Weerasethakul (intentad pronunciar el título y el nombre del director masticando un polvorón).

Cualquier director que aspire a llevarse la Palma de Oro, antes de ponerse a rodar, echará un vistazo a las dos últimas vencedoras, para ver por dónde van los tiros. Notará que ambas cintas guardan entre sí grandes similitudes que debería tener en cuenta para tener posibilidades en la próxima edición:

-Las dos son muy marcianas. Que se entienda la película no está de moda en el festival más selecto y cinéfilo. Con la de Malick se puede deducir más o menos de qué quiere hablar el director. Con la otra vaya usted a saber.

-Si acudes a un cine a ver cualquiera de las dos películas, impepinablemente alguien se levantará de su asiento y mientras grita "esto es para friquis", abandonará el cine.

-Si se te ocurre ir acompañado de tu novia/o a ver cualquiera de las dos, romperá inmediatamente contigo.

-Imprescindible para ganar incluir la palabra 'vida' en el título, como en el caso de las dos cintas o de La dolce vita, que también se llevó el premio. Aunque a La vida es bella se lo robó La eternidad y un día, al menos se llevó el Gran Premio del Jurado.

-Ambas cintas comienzan con vacas pastando. No se sabe muy bien si viene a cuento o no, o es que la vaca guarda un significado metafórico profundo.

-Tanto la una como la otra usan un envoltorio de postmodernidad para divulgar una sabiduría ancestral. Paradójicamente, ambas son muy chick, pero también muy espirituales, o sea 'molan' pero van sobre religión, una temática considerada en el mundo actual pasada de moda -se combate el vacío existencial con alcohol o cosas peores-. En el caso de Weerasethakul su film es sobre budismo, y el de Malick se inscribe en el catolicismo.

-En las dos películas hay monstruos. En la de Malick salen dinosaurios en plan Parque Jurásico, mientras que en la de Apichatpong Weerasethakul aparece un hombre-gorila que no se sabe muy bien cómo se convirtió en tal engendro. Propongo un cruce en plan Aliens vs. Predator, que podría titularse El dinosaurio de "El árbol de la vida" contra el simio de "Uncle Boonmee".

-Ambas cintas son pretenciosas, o sea no tratan pequeños temas como el absentismo laboral o la relación del hombre con los insectos. No, no... para llevarse la Palma de Oro hay que jugar fuerte. Las dos películas tratan de aportar en unas dos horas las claves sobre el sentido de la mortalidad y la trascendencia de la vida humana, en el caso de Apichatpong Weerasethakul al menos aparentemente, pues como no la entendí muy bien igual resulta que un día me encuentro con el director y me confiesa que en realidad iba sobre la cría del berberecho en África. Cualquiera sabe.