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miércoles, 7 de diciembre de 2011

"Millenium": A mí no me embarga 'ni mi padre'

La palabra embargo me retrotrae a tiempos duros, cuando trabajaba en una empresa que se fue al traste, y venían cada día unos señores con traje y gafas de sol a llevarse los muebles, los ordenadores, y hasta las sillas en las que estábamos sentados. Por eso me resulta un tanto desesperante la costumbre que cultivan últimamente las distribuidoras de cine de embargarnos las críticas de los grandes estrenos. No se llevan nuestros cachivaches, por ahora, pero nos hacen firmar un acuerdo de que no publicaremos reseñas de determinada película hasta un día determinado. Incluso me tengo que hacer un esquema de cuándo pueden salir tales críticas. ¡Un lío!

Curiosamente, se suelen embargar los comentarios de aquellas producciones a las que vamos a poner a caldo –como la infame Green Lantern (Linterna Verde) y la delirante Amanecer (Parte 1)–, por aquello de minimizar los daños. Se siente uno poderoso cuando temen que lo que se escriba va a influir en que vayan más o menos espectadores al cine. I've Got the Poweeerr!

El caso es que si trabajas en un medio en crecimiento con futuro te tienes que callar. Pero a uno le queda la incertidumbre de qué pasaría si trabajase en The New Yorker. ¡A ver quién me iba a toser!

Pues bien, mi duda ha quedado resuelta esta semana, cuando David Denby, crítico de la citada revista semanal, se ha puesto chulo y ha pensado algo así como "a mí no me embarga ni mi padre". ¡Sí, señor! ¡Con dos narices! Denby decidió publicar su opinión sobre Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres, adaptación de la célebre novela de Stieg Larsson, dirigida por David Fincher, y estreno estrella de Sony para esta Navidad en USA.

El 'plumilla' ha pensado que al fin y al cabo le había gustado mucho el film, o sea que no iba a hacer ningún daño a la productora, y también que le hacía más ilusión escribir sobre esta peli que sobre Un lugar para soñar, de Cameron Crowe, que por lo visto es fina. Total, que ha salido ocho días antes de la fecha en la que le permitían publicarla.

El resultado es que 'ha montao un pollo' considerable. Andre Caraco, vicepresidente ejecutivo  de publicidad de Sony, ha hecho público un comunicado en el que califica de "completamente inaceptable", la actuación de Denby. "La ruptura del embargo viola un acuerdo de confianza", comenta Caraco. "No se trata de controlar a los medios. Cuando intentas orquestar cierta anticipación resulta muy frustrante que alguien acepte un acuerdo, y luego haga lo que le dé la gana", explica David Fincher.

En Sony están tan enfadados que han prohibido a Denby acudir a sus futuros pases de prensa. Y hasta ha salido a la luz un duro intercambio de mails entre el crítico y Scott Rudin, el productor del film.

"Has dañado muy gravemente a la película con esta decisión, y honestamente no puedo invitarte a ver otra película mía de nuevo. No me interesa por qué hiciste esto. Simplemente lo hiciste. Rompiste tu palabra y eso es algo bastante inmoral y piojoso". Lo que faltaba. ¡Ahora nos califican de piojosos!

En cualquier caso, y sin romper ningún acuerdo, pongo aquí una campaña viral muy chula de Sony para promocionar el film de Fincher, que es un programa televisivo en el que se habla como si fuera verdad de la desaparición de la chica que tiene que buscar el protagonista (Daniel Craig) en el film. Por desgracia sólo está en inglés.


jueves, 13 de enero de 2011

Primeras fotos de Rooney Mara como Lisbeth Salander

David Fincher, el director de Seven, ha reconvertido a la dulce novia del protagonista de La red socialRooney Mara, en la dura hacker de estética gótica Lisbeth Salander, para su adaptación de Los hombres que no amaban a las mujeres.

La revista W ha publicado las primeras fotos de la actriz caracterizada como el personaje. La verdad es que da el pego, a pesar de que Mara tiene ante sí el reto de que no echemos de menos a la brillante actriz de la versión sueca, Noomi Rapace, que convenció hasta a los más apasionados del libro.

Más fácil lo tiene Daniel Craig, pues por poco inspirado que esté, seguro que es un Mikael Blomkvist más memorable que el soso tipo que lo interpretaba en la anterior versión.

Recuerdo que el primer libro de la saga Millennium  era más adictivo que la heroína, o explotar los envoltorios de burbujas. Tras las primeras cien páginas, en cuanto Blomkvist recibía el encargo de encontrar a la desaparecida, no podía dejar de leer. De hecho, pido perdón por todo lo que haya escrito aquí cuando lo leí, pues es que no había dormido mucho.

Pero confieso que he acabado harto de la saga. El segundo libro, aunque al final contaba con secuencias memorables, llenas de tensión, tenía el pequeño problemilla de que le sobraban al menos 300 páginas. El último es absolutamente reiterativo, interminable, y sólo resulta un poco interesante al final.

Con las películas pasaba lo mismo. La primera era correcta, y las otras dos -que tenían un director peor- bastante infumables.

Tengo la teoría, indemostrable, y posiblemente producto de mi imaginación, de que como el pobre autor, Stieg Larsson, se murió, y su primer libro fue el bombazo de los bombazos, cogieron el material que dejó -creo que aunque aseguren lo contrario, como mucho redactó otro libro más-, y lo convirtieron en dos gruesos volúmenes, a base de páginas innecesarias y repetitivas, para forrarse de pasta. Ahora, sospechosamente, acaba de 'descubrirse' que tenía otro libro a medias que próximamente estará en las librerías...  Si sigue dando pasta, igual le dicta a sus editores otra entrega a través de la oui-ja.